Alimentos biológicos

En la Unión Europea las denominaciones orgánico, ecológico y biológico para los productos agrícolas y ganaderos destinados a la alimentación humana o animal se consideran sinónimos y su uso está protegido y regulado por los Reglamentos Comunitarios 834/2007 y 889/2008. Los prefijos eco y bio también están protegidos y regulados así mismo en todos los idiomas de la Unión. En cada país hay costumbre de usar uno u otro término.
Por ejemplo, en España está más extendido el uso de ecológico, en Portugal y Francia se usa más el término biológico (en francés biologique), mientras que en el Reino Unido se utiliza más orgánico (organic en inglés).
Brotes de leguminosas
Los productores de alimentos orgánicos están obligados a usar únicamente ciertos agroquímicos autorizados y no se pueden utilizar para su producción semilla o plantas transgénicas.
Los cultivos orgánicos son fertilizados habitualmente con compost, polvos minerales y otras sustancias de origen orgánico. Entre los métodos agrícolas tradicionalmente utilizados están el sistema de terrazas o de barreras naturales para evitar la erosión de los suelos, rotación de cultivos o plantado de leguminosas. Pueden además presentar otras cualidades como un empaquetado ecológico para su disposición al consumidor final.
Los alimentos orgánicos son promocionados por ciertos sectores que ven en la agricultura convencional un método insostenible de producción o consideran que la producción orgánica es más sana.
A pesar de ello, actualmente no existe suficiente evidencia científica para afirmar que el consumo de productos biológicos repercuta en un mayor beneficio para la salud. La mayoría de estudios que se han hecho sobre las diferencias entre alimentos orgánicos y convencionales concluyen que no existen diferencias nutricionales o de salud significativas para la salud entre alimentos "bio" y alimentos clásicos.
Las dosis de pesticidas o plaguicidas presentes en los productos "no orgánicos" son ínfimos y las repercusiones sobre el organismo difíciles de evaluar.
A favor de los orgánicos se indican a menudo beneficios de tipo ambiental, un mayor favorecimiento a pequeños productores locales (típicamente principales productores de la agricultura biológica) y el evitar la manipulación de productos químicos peligrosos por parte de los agricultores (la exposición crónica y/o a altas concentraciones de ciertos pesticidas puede ocasionar daños del sistema nervioso, riñones, hígado y cerebro).
En contra se suele argumentar la menor productividad del cultivo orgánico. La menor disponibilidad de nutrientes y las limitaciones impuestas en el uso de plaguicidas resultan en productividades que, dependiendo del cultivo y las condiciones, pueden llegar a ser un 50% que la agricultura convencional. Esto hace que, aunque el impacto por unidad de superficie de la agricultura y ganadería orgánica sea menor que la convencional, en la mayoría de los casos, el impacto por unidad producida (el impacto producido para producir la misma cantidad de comida) sea en la mayor parte de los casos superior a los métodos convencionales, con una mayor emisión de gases de efecto invernadero, mayor cantidad de terreno deforestado, emisiones de amoníaco y productos nitrogenados y una mayor capacidad de eutrofización y acidificación del suelo.


 Fuente Wikypedia
"Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma" (3 Juan 2).

"Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" (1 Corintios 10:31).